A medida que el coronavirus continúa propagándose por todo el planeta -con la cifra global a día de hoy en la que se superaron los 873.767 casos confirmados y unas 43.288 muertes en todo el mundo-, la Iglesia de la Scientology se burla oficialmente de la pandemia y anima a sus seguidores a continuar con las actividades normales de la iglesia, al mismo tiempo que trata con desdén a la ciencia y a la misma autoridad gubernamental.

Si bien todos los expertos médicos, así como las autoridades competentes, advierten que quedarse confinado en casa es la mejor estrategia para frenar la propagación del coronavirus, Scientology ha desplegado su propia respuesta para continuar los servicios y su pretendido “asesoramiento espiritual” en su sede internacional. Pero no sólo en su sede internacional de los Estados Unidos, puesto que en Barcelona, por ejemplo, han continuado desarrollando sus actividades en la calle Dos de Mayo una vez declarado el estado de alarma nacional. O también en Italia, en donde justamente ayer la policía italiana multaba a varios miembros de Scientology que se encontraban reunidos en una de las sedes italianas del grupo, desobedeciendo la alarma nacional que existe en Italia.

Si bien la pandemia ha impulsado a prácticamente todas las organizaciones religiosas a suspender sus actividades regulares presenciales, ofreciendo la posibilidad de celebrar sus encuentros por canales virtuales, lo cierto es que Scientology continúa funcionando en muchas de sus sedes desoyendo la alarma por el coronavirus. Y es que, entre otras cosas, Scientology no fue creada para realizarse a través de Internet, requiere el contacto personal, y es justamente desde ahí de donde se obtienen los servicios de pago, una de las principales fuentes de ingresos de la organización.

Puertas afuera, la iglesia ha asegurado que han tomado medidas muy precisas para evitar la propagación del coronavirus. Por ejemplo, sus portavoces han indicado a algunos medios estadounidenses, que antes de entrar en la sede, se toma la temperatura a cada adepto. Igualmente, toda la comida consumida en Base de la Tierra de Flag, la sede espiritual de la Iglesia de Scientology en Clearwater, Florida, es desinfectada con un sistema de agua con ozono, el cual, aseguran, “mata cualquier agente patógeno, incluyendo el virus”.

Ciertamente, en su página web, se ofrecen algunas recomendaciones básicas, aunque rápidamente invitan a realizar un curso online gratuito que lleva el siguiente título: “Soluciones ante un entorno peligroso”. Providencial. Y que, casualmente, trabaja los siguientes contenidos, tal y como puede escucharse en el video promocional: “solo vemos caos, terremotos, inundaciones, enfermedades…eventos que no podemos controlar…se nos deja sintiéndonos inseguros…parece que el mundo se vuelve cada día más peligroso…pero el entorno no siempre es tan amenazante…lo cierto es que hay gente que se gana la vida creando caos y trastornos…(se refiere a periodistas, políticos, médicos) … <los medios de comunicación nos inundan con malas noticias>…(se escucha en la locución de la televisión de fondo en el video)…miles de personas podrían morir por una gripe que se transmite por los ratones…<si soy elegido, será obligatorio que todo el mundos se vacune> (dice un alcalde en la locución de fondo de la televisión que se ve en el video)…fomentan el miedo, son mercaderes de caos y vendedores de conflicto……nuestra salud y cordura, están afectadas por cuán peligroso percibimos que es el entorno… pero el mundo de amenazas y peligro es un mundo imaginario, creado con mentiras…detrás de eso se encuentra el mundo real…donde la gente vive vidas más tranquilas y felices”. En definitiva: que Scientology lleva a las personas al mundo real, fuera de todo el miedo y el caos que describen que existe en el mundo (y que según ellos proviene de políticos, médicos, psicólogos y agentes del gobierno).

Desde la sede central de Scientology en Clearwater, afirman que han destinado a unos 350 miembros regulares a tareas de limpieza a tiempo completo. Unas rutinas que incluyen limpiar los pomos de puertas, manetas o pasamanos de escaleras, “de forma continuada, a lo largo del día, sin parar”. Asimismo, las habitaciones del personal se limpian y descontaminan a diario, al igual que los conductos de aire acondicionado, los baños u otros espacios. En las salas de auditación de Scientology, donde los adeptos se sientan frente a un consejero espiritual y sostienen dispositivos llamados e-meters (vulgares detectores de mentiras revestidos de pretendidas cualidades espirituales), se han reubicado los muebles para mantener a las personas casi dos metros de distancia. Las salas de auditación y las salas de cursos, donde los adeptos siguen en actividades de grupo las enseñanzas del fundador de Scientology L. Ronald Hubbard, disponen también de los respectivos desinfectantes de manos. Aunque luego hayan circulado también imágenes en las que se ve a miembros de Scientology empaquetar el “kit de higiene” sin medida de protección alguna (ni guantes, ni mascarilla, ni nada de nada).  E incluso los autobuses de la Organización de Mar, donde los trabajadores tienen un contrato de mil millones de años -lo que viene a significar de por vida-, también se están tomando medidas para evitar la propagación del coronavirus. Pero lo cierto es que la descontaminación de las superficies no es suficiente para prevenir el coronavirus si las personas siguen estornudando, tosiendo y respirando alrededor.

Pero el pasado 13 de marzo, el líder actual de Scientology, David Miscavige, envió un boletín para los seguidores describiendo las medidas que la iglesia había tomado para enfrentar la pandemia, incluyendo la cancelación de la celebración del cumpleaños anual de Hubbard. En la carta, hecha pública por el periodista Tony Ortega, el representante espiritual de Scientology se refiere a que “estamos tomando, de hecho, mayores medidas preventivas que nadie, en cualquier lugar de la tierra, y durante mucho tiempo”. Pero más llamativo todavía es que en la circular filtrada, el mismo Miscavige describa la situación actual de pandemia como “la histeria actual”. Más concretamente, dijo a sus casi cincuenta mil miembros en los Estados Unidos (al menos son los que aseguran tener allá), que la crisis internacional de salud pública “es una histeria, creas en ella o no (y de lo único que puedes estar seguro es de que es histeria)”.

Cuando se intentó pedir aclaraciones al portavoz de la iglesia Ben Shaw, se limitaron a responder que si tal cosa fuera así, entonces para qué estarían tomando tales medidas de prevención para la propagación del virus, volviendo a reiterar que ellos están llevando a cabo todas las acciones posibles para evitar que el virus entre en los centros de Scientology, a la vez que aseguran estar desinfectando las iglesias “con el descontaminante más poderoso y agresivo disponible”. Lo cual no deja de abrir el interrogante de cómo justificarán ante sus adeptos tales medidas, teniendo en cuenta que Scientology, desde sus inicios, siempre ha garantizado poder acceder a una serie de conocimientos que aseguran la curación completa de cualquier dolencia humana. Y, como viene siendo habitual en su forma de proceder ante los críticos, y ante las preguntas de algunos periodistas del Tampa Bay acerca de esta circular de Miscavige, respondieron que “no eres capaz de desviarte de tu patrón de suscitar controversia con respecto a prácticamente todos los temas que involucran a la Scientology, incluso en medio de la crisis de salud más severa de nuestra vida. ¡Qué vergüenza! Por eso no responderemos a sus preguntas”.

El líder espiritual de Scientology, que dirige la iglesia desde enero de 1986, cuando el fundador L. Ronald Hubbard “dejó su cuerpo para continuar su investigación en otro planeta”, aclaraba a los adherentes “no tengáis dudas, no hay ninguna desaceleración para nosotros… Así que una vez que esta situación actual pase, y pasará, vas a necesitar un cinturón de seguridad para cuando los cohetes disparen para el despegue”, refiriéndose a que la prioridad dentro de Scientology es mantener toda la actividad comercial de cursos para garantizar que pueda seguir “recorriéndose el Puente hacia la Libertad Total”, que esta situación no va a implicar una interrupción en los cursos, que seguirán realizándose para seguir adelante en el Puente (escalera de cursos interminables que Scientology plantea para alcanzar el mayor desarrollo espiritual descrito por el grupo, el estadlo de Clear).

La circular que envió Miscavige, que se intitula “Inspector General Network Bulletin No. 88”, es de especial importancia en tanto que fue enviada justamente el mismo día del aniversario del fundador, una de las citas esenciales para cualquier adepto de Scientology. En esa misma circular, Miscavige se lamentaba que “nuestro salón de eventos en Clearwater ha cancelado todos los eventos públicos hasta por lo menos abril”, incluyendo “nuestro Fin de Semana anual [más especial] de todos los Fines de Semana”. Y es que el director espiritual de Scientology “había preparado una celebración de proporciones alucinantes”, según sus mismas palabra, dichas en tono claro de irritación y fastidio ante el hecho de tener que restringir las actividades de grupo de Scientology.

En relación a las medidas frente al coronavirus, Miscavige escribió que “se está previniendo y/o matando lo que sea que este virus sea”, si es que es real, desinfectando las diversas propiedades de la iglesia con “infusiones masivas de ozono en el aire, así como peróxido nebulizado y Decon7”. Y en el caso de que nadie hubiera visto tales acciones de desinfección, Miscavige aclaró que “si no lo has visto, es porque la operación ocurre en espacios desocupados antes de que llegues”.

Posiblemente, tales medidas sirvan de bien poco para no infectar a cerca de los tres mil empleados que tienen en la Organización del Mar, que de hecho conviven uno al lado del otro, ni tampoco a los otros tantos miembros que se concentran en las diversas sedes locales de Scientology en diferentes partes del mundo. Dentro de ese lenguaje característico del grupo, Miscavige puso también entre comillas la noción de pandemia, ridiculizando a profesionales de la salud que se están dejando la piel, indicando que son practicantes de “casi” medicina. Recordemos que también Scientology se ha caracterizado por crear numerosos grupos ligados, como es el caso de la Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCHR o CCDH), orientada a criticar sistemáticamente la psiquiatría, la psicología, la psicofarmacología  y el psicoanálisis. Y que entre sus adherentes cuenta, como indiqué en ¡Captados! Todo lo que necesitas sobre las sectas, con un abogado que se ha dedicado en los últimos tiempos a representar legalmente a ciertos colectivos alternativos que se sintieron cuestionados a propósito de los intentos para legislar acerca de las así llamadas pseudoterapias.

Si bien, cara afuera, parecerían estar entonces llevando a cabo las acciones necesarias ante el coronavirus, lo cierto es que en su carta se especifica claramente que ”están trabajando para crear un entorno seguro dentro de la Organizaciones para garantizar la más vital de todas sus actividades: la Capacitación y el Procesamiento, “para poder subir por el Puente”. Es decir, el objetivo es mantener la actividad comercial dentro de las sedes de Scientology. Por encima de cuestiones de salud o espirituales.  Y si bien Miscavige recuerda la frase de que ““una onza de prevención vale más que una tonelada de curación”, aunque la ponga en boca de Hubbard (cuando fue Benjamin Franklin quien la dijo), renglón seguido pasa a indicar que “¿y qué tal una tonelada de prevención para no ver una onza de cura?”, para referirse a que de hecho es por lo que trabaja Scientology. Es más, asegura que Scientology, más que cualquier otro grupo religioso, ha estado realizando durante décadas la mayor acción preventiva posible. Por ello mismo, Miscavige asegura que “hemos investigado y estamos utilizando los productos y aplicaciones más efectivos para erradicar este virus y cualquier infestación de virus, bacterias o gérmenes”.

La guinda la encontramos en la parte final de esta circular, cuando Miscavige indica de forma bastante clara que “este último bullbait planetario no es más que un bache en un drama épico de Whole Track. Mientras que lo que poseemos nunca ha existido antes”. Léase: que lo que Scientology tiene no tiene parangón en términos de prevención y curación, pero además introduce la idea de que la pandemia es un “bullbait”. ¿Qué significa este palabro?  Para aquellos que no estén familiarizados con la jerga de Scientology, un “bulllbait” es una rutina de entrenamiento que involucra a dos estudiantes. Uno se sienta en silencio, sin parpadear y sin moverse, mientras el otro hace todo lo posible para obtener una reacción. El estudiante receptor debe simplemente aceptar lo que se le diga en la cara, en lo que es básicamente una lección de pasividad y sumisión. El propósito declarado es entrenar al estudiante para que no responda a las provocaciones de un PC (Preclear: una persona que recibe la “terapia” de Scientology) durante la sesión de auditación (supuesta “terapia”), si bien el proceso real de la “bullbaitación” tiende a disociar y aplanar el estado emocional de la persona; es perfectamente natural reírse cuando una persona dice algo gracioso, ya sea que esto ocurra en la vida real o en una sesión de auditación. Pero en el bullbaiting la persona es entrenada para no reaccionar a lo que se dice de ninguna manera, para no mostrar ninguna empatía en absoluto, produciendo un robot (bajo el pretexto de trabajar lo que llaman “mente reactiva”).

Por tanto, el “bullbaiting” consiste en aprender a resistir el ataque verbal y no estar molesto o mostrar una reacción visible a la hostilidad o simplemente mantener el tipo con cara de póquer. En la práctica, estas rutinas de entrenamiento consisten en horas y horas en las que te sientas frente a alguien y más o menos te gritan y dicen cosas humillantes. Se trata de aguantar toda esa presión y no reaccionar. Trasladándolo al tema que nos ocupa, por tanto, se trata de que el adepto entienda entonces que la pandemia es una histeria que viene de afuera como un bullbaiting que los miembros deberán resistir sin reaccionar, como una prueba necesaria para su evolución espiritual, porque según el grupo, todo eso no es más que desinformación y pánico generado para activar la mente reactiva de las personas, cuando en Scientology aseguran que ayudarán a liberarse de esas ataduras de la mente reactiva, a través de una serie de cursos que llevarán al adepto al estado de “Clear”. Y en palabras de Miscavige, “de Claro a la Eternidad, ese es tu futuro”. Y para llegar a Claro (estado mental ideal dentro de Scientology) hay que pasar por el bullbaiting.