Un ex testigo de Jehová que había pertenecido durante 35 años a la organización, presentó el pasado 2015 una denuncia penal contra la organización belga por posibles delitos de calumnias, difamación, insultos y discriminación religiosa, logrando el apoyo de más de una docena de ex testigos de Jehová. Entonces, el Centro Interfederal de Igualdad de Oportunidades (UNIA), tramitó la denuncia ante la Fiscalía de Flandes Oriental, División de Gante, denuncia que venía apoyada por más de una docena de testimonios de antiguos Testigos de Jehová.

El fiscal no procesó a miembros individuales de los Testigos de Jehová y tan solo exigió una «multa adecuada». Ahora, y según una reciente sentencia judicial hecha pública hace tres días por el Tribunal de Primera Instancia de Gante, los Testigos de Jehová de Bélgica deberán pagar una multa de 96.000€ por motivos de discriminación e incitación al odio, con especial atención a su práctica de evitación del contacto (ostracismo) en los casos de expulsión (exclusión) o desasociación (renuncia voluntaria). El Tribunal ha dictaminado que la organización belga de los Testigos de Jehová es culpable de incitar a la discriminación, al odio y/o la violencia contra ex miembros.

En palabras de los juzgadores, “la asociación propaga la política de exclusión a sus comunidades religiosas locales y, por lo tanto, pone en peligro muchos pilares de nuestros derechos fundamentales. En ningún momento esta comunidad religiosa ha considerado las consecuencias adversas para las víctimas. Es tarea del poder judicial poner fin a tales prácticas. Las reglas religiosas no están por encima de la ley en nuestra sociedad «.

No es tanto la sanción, como el reconocimiento de las malas prácticas de la asociación, lo que es significativo en este caso, el primero de estas características que sin duda puede sentar un importante precedente judicial.

Uno de los abogados de las partes civiles indicó, durante el juicio que se celebró el pasado mes de febrero, que “la política de ostracismo de los Testigos de Jehová afecta al núcleo mismo de las relaciones. Y las víctimas sufren consecuencias tanto físicas como psicológicas”. Durante el juicio quedó demostrado que los miembros que dejaron el grupo fueron repudiados y completamente aislados de su red social, siguiendo las directrices mismas de la organización, ya que “los Testigos de Jehová afirman que los ex miembros deben ser rechazados como la peste”.

El denunciante que inició el caso, había formado parte de los diversos Comités Judiciales que la organización lleva a cabo sobre aquellos que contrarían alguna directriz de la organización, «hasta que empecé a ver que estábamos yendo demasiado lejos…hasta el punto de actuar contra un hombre en nombre de su esposa, lo que le llevó a terminar completamente ignorado en su propia casa…o en el caso de una mujer que nunca más vio a su padre desde la exclusión». Como quedó claro durante el juicio, “todas las organizaciones tienen derecho a dar de baja a sus miembros, pero la forma en que se trata a los miembros excluidos es incorrecta. Si alguien da la orden de no tener más contacto después de la exclusión, de no avisarle si hay un fallecimiento en la familia, eso es dañino. Y es que para la organización, los ex miembros son personas muertas”.

De hecho, un estudio en formato de encuesta que se publicó el pasado 2015, con una muestra de unos  1.055 ex testigos de Jehová de los Estados Unidos, Australia, Canadá, el Reino Unido y Alemania, encontró que las personas que quieren dejar esta comunidad tienden a ser completamente repudiadas por los otros seguidores. 

Hasta el 65% de los encuestados dijo que las políticas de exclusión habían destruido o afectado por completo sus relaciones familiares. Aproximadamente las tres cuartas partes de los ex Testigos que participaron en esa encuesta indicaron haber sido víctimas del rechazo por parte de otros hermanos jehovistas, siguiendo las directrices que marca la Watch Tower que ordenan «no mantener contacto con personas que abandonan la religión».

En el 90% de los casos, a las personas afectadas se les dijo que si eran ignoradas era porque ya no pertenecían a la congregación. Y más del 70% de las familias informaron haber cortado deliberadamente los lazos con la persona excluida porque así lo ordenó la propia organización. En el 59% de los casos, los familiares admitieron que «el apóstata» habría sido excluido con la esperanza de que regresara a los Testigos de Jehová.

En esta reciente sentencia belga, el Tribunal manifestó que la organización de los Testigos de Jehová ignoró sistemáticamente el derecho a la libertad de religión y a cambiar de religión.  Como expresó el abogado al cargo del caso, probablemente habrá una apelación, «pero nuestro objetivo final es iniciar un proceso a nivel europeo. Ya estamos viendo una reacción en Finlandia, Noruega o Dinamarca y la gente va a ir a los Tribunales».

La respuesta de la propia organización ante el reciente fallo judicial, es que «se trata de la primera vez desde el siglo XVI que un organismo público de Europa Occidental ha tipificado oficialmente como delito la lectura y el seguimiento de la Biblia. En un sentido más amplio, esto es una violación del derecho fundamental de un individuo o grupo a decidir con quién eligen asociarse «. La organización, como es habitual, apela al texto bíblico para sostener que ellos aplican una norma dirigida a limitar o terminar el contacto con alguien que ha sido expulsado o que se ha distanciado de su fe.

Añaden que el veredicto «contradice las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos». Es más, sostienen que «en repetidas ocasiones, [el Tribunal Europeo de Derechos Humanos] ha declarado que los Testigos de Jehová son una religión … y es una característica común de las diferentes religiones establecer normas doctrinales de conducta a las que sus seguidores deben adherirse en sus vidas privadas'».

Por ello, y nuevamente según la asociación, no hubo incitación a la discriminación ni al odio, porque “los Testigos de Jehová se animan unos a otros a aplicar los principios bíblicos en la vida diaria y a asociarse pacíficamente con todas las personas. Evitan toda forma de odio, distinción de clases, racismo, segregación y violencia y están comprometidos a vivir según los dos mayores mandamientos bíblicos: amar a Dios y amar a su prójimo como a sí mismos». Y, como no, citan a Marcos 12: 28-31.

Ahora, los abogados de los Testigos de Jehová, tienen 30 días para apelar esta sentencia judicial.