La imagen colectiva de un retiro de yoga suele invocar amaneceres silenciosos, el aroma del incienso y una búsqueda profunda de paz interior. La madrugada del 28 de noviembre de 2023 rompió esa serenidad para decenas de practicantes del Yoga Esotérico en Francia. Lo que había comenzado como una búsqueda de iluminación terminó en el suburbio parisino de Ivry sur Seine y en otros puntos del país, bajo el estruendo de puertas derribadas y rifles semiautomáticos.
La magnitud de la intervención policial subrayó la gravedad de las sospechas que pesaban sobre la organización. Alrededor de 175 agentes, incluyendo equipos tácticos con máscaras negras, cascos y chalecos antibalas, irrumpieron simultáneamente en ocho ubicaciones de París, Niza y la región de Sena y Marne. No se trató de una inspección rutinaria. Los agentes portaban armamento de alto calibre en una operación destinada a desarticular lo que la fiscalía describe como una red criminal organizada bajo la fachada de la espiritualidad. La Oficina Central para la Represión de la Violencia contra las Personas (OCRVP) practicó la detención del líder en Ivry sur Seine junto a 14 presuntos cómplices. Siete mujeres se han constituido como parte civil, cinco en la fase inicial y dos más con posterioridad. La escasez de denunciantes se explica por su dispersión geográfica y por el temor a incurrir en costes judiciales.
El investigado principal es Gregorian Bivolaru, de 72 años, referido por su círculo interno como Grieg. Actúa como mentor espiritual del Movimiento para la Integración Espiritual hacia el Absoluto (MISA), del que ya he hablado en otras ocasiones en este mismo espacio de EducaSectas, y que se define a sí mismo como escritor y líder espiritual. No obstante, un peritaje psiquiátrico lo describe como “psicorrígido y con tendencia a la megalomanía”. El gurú permanece en prisión preventiva en régimen de aislamiento desde el 1 de diciembre de 2023 y compareció el pasado 9 de junio de 2026 ante la Cámara de Instrucción de París. Está imputado por violación agravada, abuso de debilidad, trata de seres humanos y secuestro en banda organizada. Por su parte, Bivolaru mantiene el derecho a guardar silencio ante las preguntas sobre las prácticas de la organización, al mismo tiempo que niega tajantemente las acusaciones de violación y sostiene que el caso constituye «una gigantesca conspiración». Según recoge el medio francés Le Parisien el 20 de junio, argumenta que padece andropausia, lo que a su juicio le impediría mantener relaciones sexuales, además de problemas de visión, vejiga y movilidad. Afirma temer morir en prisión a causa de la tortura que atribuye al aislamiento y al estrés del proceso.
Su abogado, Me Anis Harabi, sostiene que las seguidoras acudían de manera voluntaria, que no sufrían coerción física ni sometimiento, y denuncia que la jueza instructora intenta ampliar artificialmente el número de víctimas mediante la lentitud del proceso. La Fiscalía, por su parte, rechaza esta lectura y reafirma la existencia de un funcionamiento sectario, sustentado en pactos de silencio, ruptura deliberada con las familias, protocolos de actuación ante controles policiales y obediencia sistemática a la figura central del gurú. La acusación justifica el mantenimiento de la prisión preventiva por el riesgo de fuga, la posibilidad de reincidencia y la necesidad de concluir interrogatorios y peritajes pendientes.
La organización habría captado mujeres bajo la promesa de un despertar espiritual para someterlas después a explotación. Las investigaciones apuntan a que las estudiantes eran obligadas a participar en chats de vídeo explícitos para generar lucro económico, dentro de un sistema articulado de explotación financiera y control. El segundo cargo es secuestro en banda organizada y confinamiento forzoso. Durante las redadas, la policía liberó a 26 personas que se encontraban alojadas en condiciones descritas como deplorables, insalubres, hacinadas y sin privacidad. Las víctimas llegaban desde toda Europa creyendo que participarían en seminarios de yoga orientados a su despertar espiritual. Al arribar a los aeropuertos de París se les confiscaban los teléfonos y ordenadores y se las obligaba a usar sombreros y gafas obstruidas para impedir que reconocieran las ubicaciones. Eran trasladadas después a propiedades en Val de Marne y Essonne, concretamente en Villiers sur Marne y Vigneux sur Seine, donde regía un estricto régimen de multas por incumplir normas de convivencia, como dejar un plato sucio o una luz encendida, mientras los hombres trabajaban gratuitamente en obras de construcción. El tercer cargo es por violaciones. Las autoridades francesas investigan testimonios que indican que Bivolaru coaccionaba a mujeres, seleccionadas personalmente por él para las llamadas iniciaciones de yoga tántrico, a mantener relaciones sexuales. Se le sospecha de haber abusado de 58 mujeres de entre 30 y 40 años entre 2011 y 2019. El cuarto cargo es abuso de debilidad en banda organizada, tipificado en el derecho francés para los casos de deriva sectaria y orientado a castigar la explotación de la vulnerabilidad psicológica de los adeptos. Las mujeres habrían sido utilizadas además como modelos para fotografías y películas pornográficas, forzadas a trabajar en un salón de masajes en actividades descritas como prostitución, y obligadas a mantener relaciones sexuales ritualizadas y violentas con Bivolaru tras la iniciación.
El punto más perturbador de la investigación reside en la manipulación de la filosofía del yoga tántrico para anular la voluntad de las víctimas. Según las investigaciones judiciales, la organización enseñaba explícitamente que «el consentimiento constituye un reflejo del ego» y que superarlo resulta imperativo para alcanzar la iluminación. Cualquier resistencia o necesidad de establecer límites se interpretaba como un obstáculo psicológico que impedía el acceso a un estado superior de conciencia. Esta doctrina despojaba al devoto de sus defensas psicológicas más básicas y validaba, en el plano narrativo, la supresión de la voluntad frente a los requerimientos sexuales del gurú. Para la justicia francesa, esta mecánica no constituye espiritualidad sino un método de sometimiento. La instrucción judicial recoge textualmente que la doctrina de la escuela lograba anular la noción de consentimiento en las relaciones sexuales, induciendo a las víctimas a aceptar prácticas bajo la premisa de que el rechazo era un síntoma de estancamiento espiritual.
El ciclo de captación escala desde la práctica física del yoga hasta la denominada «iniciación espiritual con Bivolaru» en el área metropolitana de París. Según los testimonios judiciales, esta iniciación consistía en encuentros sexuales obligatorios codificados en siete posiciones que supuestamente representan los siete chakras. Este detalle técnico confirma la instrumentalización de la liturgia para la normalización del abuso sexual. El impacto humano de este sistema se documenta en testimonios como el de Miranda, una joven captada en Londres, quien describió haber sido sometida a una iniciación tras esperar 72 horas en una habitación a oscuras, en un estado de profunda disociación.
El contraste entre la promesa de transformación espiritual y la realidad económica hallada resulta abrumador. Mientras los materiales promocionales de la organización hablaban de una «conexión con lo divino», las autoridades encontraron un sistema de explotación financiera diseñado para sostener la estructura del grupo. Además de las 26 víctimas halladas en condiciones deplorables y de la coacción a participar en chats explícitos con fines lucrativos, se documentó una táctica clásica de las redes de trata: se convencía a las seguidoras de que estaban en deuda por su alojamiento, transporte y comida, obligándolas a realizar trabajos manuales o sexuales para saldar compromisos financieros inexistentes.
La organización opera en más de 30 países bajo la Federación de Yoga Atman, entidad con sede en el Reino Unido que ejerce como estructura paraguas para centros en Europa, América y Asia. Su operatividad se sostiene sobre centros estratégicos: MISA en Rumanía, la Federación Atman en el Reino Unido, el Tara Yoga Centre en Londres y Oxford, el Natha Yoga Center en Finlandia y Dinamarca, y la escuela Agama en Tailandia. Estos centros promueven el yoga tántrico esotérico y el despertar espiritual como herramientas de captación. Esta imagen pública contrasta con la realidad de los ashrams, identificados en la investigación como espacios de adoctrinamiento intensivo.
Frente a estas acusaciones, la Federación de Yoga Atman y la escuela MISA sostienen que son víctimas de «una caza de brujas» y de «un complot político diseñado para desacreditar la espiritualidad alternativa». Defienden que sus centros constituyen espacios de libertad y atribuyen las acusaciones a «antiguos miembros resentidos». La fiscalía francesa subraya la contradicción física de estas defensas. Mientras que los testimonios de practicantes del propio grupo describen su estancia en pabellones cómodos de 7 metros cuadrados, los informes de la OCRVP documentan habitaciones hacinadas, sucias y carentes de privacidad, donde las víctimas sufrían una manipulación psicológica constante orientada a que aceptaran lo inaceptable.
Presentado por sus seguidores como «un mentor de conocimiento enciclopédico», el historial de Bivolaru ante Interpol cuenta una historia distinta. Rumanía es su país natal y el lugar donde fundó MISA en 1990. En 2004 huyó del país en medio de acusaciones de conducta sexual inapropiada y logró obtener asilo en Suecia en 2005, utilizando la protección internacional para retrasar los intentos de extradición de las autoridades rumanas. En 2013 fue condenado in absentia en Rumanía a seis años de prisión por mantener relaciones sexuales con una menor de edad. Tras ser capturado en Francia, fue extraditado en 2016 para cumplir parte de su condena en su país natal, pero huyó nuevamente en 2017 mientras se encontraba en libertad condicional. Las autoridades rumanas lo han acusado históricamente, además, de liderar una red criminal dentro de MISA, utilizando su influencia espiritual para controlar, aislar y explotar a sus seguidores mediante extorsión y abusos sexuales. En las etapas iniciales de la persecución judicial enfrentó también cargos por fraude fiscal.
La red de Bivolaru operó con un alto grado de impunidad a lo largo del continente, pero las autoridades nórdicas también han intervenido en su contra. La Oficina Nacional de Investigación de Finlandia emitió en 2017 una Notificación Roja de Interpol contra Bivolaru por trata de personas agravada, delito que en el ordenamiento finlandés se castiga con hasta 10 años de prisión. Esta orden está directamente vinculada a las denuncias de abuso sexual sistemático de mujeres finlandesas que acudían a su escuela de yoga en Helsinki y, presuntamente, también en Francia. Sobre Bivolaru pesa por tanto, además de los cargos actuales por trata y violación en Francia, esta Notificación Roja emitida por Finlandia, donde continúa siendo buscado por el mismo delito.
Citación:
Perlado, M. (2026, 24 de julio). “Grieg” el megalómano: del yoga esotérico a la trata. EducaSectas, https://doi.org/10.5281/zenodo.21892754.
Referencias:
Abraham, A. (2025, 9 de marzo). The disturbing case of a Tantric yoga guru and his followers. The Guardian. https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2025/mar/09/the-disturbing-case-of-a-tantric-yoga-guru-and-his-followers
Adamson, T. (2023, 28 de noviembre). French police arrest a yoga guru accused of exploiting female followers. Courthouse News Service. https://courthousenews.com/french-police-arrest-a-yoga-guru-accused-of-exploiting-female-followers/
Constant, J. (2026, 20 de junio). Viols et emprise sectaire sur fond de yoga : le gourou roumain du Val-de-Marne crie à la conspiration. Le Parisien. https://www.leparisien.fr/faits-divers/viols-et-emprise-sectaire-sur-fond-de-yoga-le-gourou-roumain-du-val-de-marne-crie-a-la-conspiration-20-06-2026-D5AEV6PT3BFINJTUASAOSJTUDQ.php
Perlado, M. (2025). Yoga Esotérico. EducaSectas. https://educasectas.org/yoga-esoterico
The Guardian. (2023, 28 de noviembre). Tantric yoga guru Gregorian Bivolaru charged with human trafficking. https://www.theguardian.com/world/2023/nov/28/tantric-yoga-guru-gregorian-bivolaru-charged-with-human-trafficking




