El Rapto, más conocido en el ámbito hispanohablante como el Arrebatamiento, es una creencia dentro de la escatología cristiana (la parte de la teología que estudia el «fin de los tiempos»). Sostiene que, en un momento futuro no especificado, Jesucristo descenderá del cielo y se llevará consigo a todos los creyentes cristianos verdaderos de la Tierra. El término dejó de quedar circunscrito a la escatología cristiana para pasar a convertirse en un hashtag creciente a mediados de septiembre de este año en la red social de TikTok, en la que algunos cristianos evangélicos empezaron a viralizar sus videos detallando la fecha y circunstancias que supuestamente rodearían a tal esperado evento.

La fecha del 23 de septiembre de 2025 provenía de un sermón pronunciado por Joshua Mhlakela, quien sostuvo que con una alta probabilidad el mundo llegaría a su fin el 23 o 24 de septiembre de este año. Las profecías sobre el fin de los tiempos siempre han generado una mezcla de fascinación, esperanza y escepticismo. A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado tener conocimiento divino sobre el fin del mundo, pero pocas lo han hecho con la especificidad y la convicción de este personaje, que afirmó no ser ni un pastor ni un profeta, sino un «simple creyente» que ha compartido un mensaje que, según él, recibió directamente de Jesucristo. Su testimonio no se limita a una advertencia vaga; presenta una cronología increíblemente detallada que abarca los próximos siete años, comenzando con una fecha exacta para el Rapto. Según él, esta revelación no llegó en un sueño —como otras visiones que relata— sino en un encuentro cara a cara con Jesús mientras estaba completamente despierto. En este encuentro, afirma que Jesús le comunicó el plan divino con absoluta claridad. Según su testimonio, Sus palabras exactas fueron inequívocas: «el 23 y 24 de septiembre de 2025 vendré a llevarme a mi iglesia». Más allá de la fecha del Rapto, Mhlakela hizo una predicción secundaria muy terrenal: la Copa Mundial de la FIFA masculina de 2026 no se llevará a cabo. Su razonamiento se basó en que el caos, la devastación y el colapso social que seguirían al Rapto en septiembre de 2025, harían imposible la organización de un evento global de esa magnitud.

Si bien el vídeo de Mhlakela se publicó en línea el 17 de junio, realmente no comenzó a ganar tracción hasta mediados de septiembre. Actualmente, el hashtag #Rapture es un fenómeno masivo en TikTok. Según datos del propio Creative Center de la plataforma, los vídeos con esta etiqueta (en torno a unos 300.000) han acumulado más de 3.1 mil millones de visualizaciones a nivel mundial. Aunque muchos de estos vídeos están parodiando el concepto, otros muchos son bastante serios. En un vídeo, un hombre que se presenta a sí mismo como «un profeta y evangelista de las naciones» afirma que el inminente Rapto lo inspiró a vender su coche. En otro, una mujer muestra a sus seguidores cómo está preparando su casa para el Rapto, incluyendo dejar Dollar Tree Bibles con escrituras marcadas para los no creyentes, para ver si eso les ayuda a ser salvos. Una mujer está instando a sus seguidores a desbloquear sus teléfonos para que los que se quedan atrás puedan acceder a ellos, presumiblemente porque cuando los verdaderos creyentes son llamados al Cielo, no se les permitirá llevar sus teléfonos. En un vídeo que acumuló más de 188.000 visitas en TikTok, una mujer de Luisiana llamada Hannah Gallman dijo que oró a Dios para poder quedarse en casa con su familia cuando ocurriera el Rapto. Dijo que fue despedida poco después, lo que para ella fue prueba evidente de que la fecha del 23 de septiembre era correcta. «En lugar de estar molesta por no tener trabajo, todo lo que sentía era paz», dijo en el vídeo.

El hashtag #rapture en TikTok ha pasado a ser un fenómeno complejo que aglutina una variedad de contenidos, creencias y narrativas, principalmente centradas en el concepto del «Rapto» o «Arrebatamiento». Este es un evento escatológico en la teología cristiana evangélica que postula que los creyentes verdaderos serán llevados al cielo por Jesucristo antes de un período de tribulación en la Tierra. En TikTok, este concepto teológico se ha transformado en un nicho de contenido viral que mezcla fervor religioso, humor, ansiedad apocalíptica y estética cinematográfica.

No es la primera vez que las afirmaciones de un Rapto inminente se han vuelto virales. En 2012, una predicción del calendario maya por la que se afirmaba que el fin del mundo acontecería el 20 de diciembre de 2012, se extendió en línea, lo que llevó a algunos a abastecerse de artículos para el hogar o incluso a dejar sus trabajos antes del anunciado Apocalipsis.

Este fenómeno viral en TikTok se enfoca en la predicación y la advertencia. Los creadores, a menudo pastores o jóvenes evangelistas, utilizan el formato de vídeo corto para instar a los espectadores a arrepentirse y aceptar a Jesucristo antes de que sea «demasiado tarde». Muchos de esos videos muestran «señales» del fin de los tiempos, como desastres naturales, conflictos geopolíticos o fenómenos celestes, vinculándolos con profecías bíblicas y el inminente Rapto. Su naturaleza visualmente impactante y emocionalmente cargada lo hace altamente compartible y propenso a volverse viral, trascendiendo las comunidades religiosas para llegar a una audiencia global. #Rapture ha desarrollado su propia estética, a menudo denominada «Rapture-core». Se caracteriza por cielos de colores extraños (rojos o naranjas), nubes ominosas y paisajes vacíos. Además, ha viralizado ciertos audios, como los sonidos de trompetas, que son instantáneamente reconocibles y reutilizados por miles de usuarios. Para una parte de la audiencia, especialmente los más jóvenes y sugestionables, este contenido puede generar una genuina ansiedad sobre el fin del mundo. La línea entre la simulación y la advertencia a menudo es borrosa, lo que puede ser psicológicamente impactante. El hashtag ha demostrado, ademas, ser una herramienta de proselitismo extremadamente eficaz para las comunidades evangélicas, en tanto que permite compactar un mensaje teológico complejo en un formato corto, digerible y emocionalmente resonante, alcanzando a ciertas capas de la población (Generación Z) que podrían no estar expuestas a la predicación tradicional. La sección de comentarios bajo estos vídeos es un microcosmos que nos muestra la polarización religiosa y cultural. De este modo, podemos encontrar fervientes creyentes, ateos que se burlan del concepto, teólogos improvisados debatiendo interpretaciones bíblicas y personas simplemente confundidas. Todo ello genera un alto nivel de engagement (comentarios, respuestas en vídeo), lo que a su vez impulsa el algoritmo de TikTok para mostrar el contenido a más usuarios.

Podemos encontrar numerosos ejemplos, como @pastor.aaron, quien utiliza un tono serio y pastoral para hablar sobre profecías bíblicas, el Arrebatamiento y la necesidad de la salvación; sus vídeos son a menudo directos a cámara, explicando versículos y conectándolos con eventos actuales. En sus videos, se refiere a que «el Arrebatamiento no es una broma, es una promesa bíblica. ¿Estás preparado?» o «En un abrir y cerrar de ojos, todo cambiará. No te quedes atrás». O también en otras cuentas, como es el caso de @jovens.cristaos.ofc,  con un contenido estético y cinematográfico, gestionadas por grupos de jóvenes cristianos, se especializan en los simulacros del Rapto. Utilizan audios de tendencia, efectos especiales y una cuidada edición para crear escenas dramáticas y visualmente impactantes. Sus mensajes inciden en la idea que «Jesús está viniendo, ¿estás preparado?».

Si bien el fenómeno es conocido en España, su manifestación y la creación de contenido original son considerablemente más limitadas en comparación con el mundo anglosajón o incluso Latinoamérica. La tendencia en España está marcada principalmente por la reacción y el consumo de contenido extranjero, más que por una producción local consolidada con creadores de referencia. No obstante, es posible identificar ciertos patrones y algunos canales que, de manera esporádica o tangencial, emplean esta temática. Es más común encontrar canales de cristianos evangélicos españoles que hablan del «fin de los tiempos» o de la «segunda venida de Cristo» de una forma más amplia y doctrinal, sin centrarse específicamente en la estética dramática y viral del «Rapture-core» de TikTok. Utilizan los hashtags #cristianosenespaña, #jovenescristianos o #hagamosviralajesus, y pueden mencionar el arrebatamiento como parte de su teología general.

El hashtag ha demostrado ser una de las herramientas de proselitismo más eficaces del siglo XXI. Permite a los grupos evangélicos eludir los canales tradicionales (iglesias, misioneros) y llevar su mensaje directamente a los teléfonos de millones de jóvenes de todo el mundo en un formato emocionalmente impactante y fácil de consumir. Ademas, el algoritmo de TikTok está diseñado para mostrar a los usuarios contenido con el que interactúan. Ello termina por crear «burbujas» donde los creyentes son constantemente expuestos a vídeos que confirman su fe, mientras que los escépticos ven más parodias (funcionan entonces como «cámaras de eco»). En consecuencia, se refuerzan las convicciones existentes y se dificulta el diálogo con quienes piensan diferente. Para una parte significativa de la audiencia, especialmente los más jóvenes o aquellos con predisposición a la ansiedad, la exposición constante a imágenes vívidas y advertencias urgentes sobre el fin del mundo puede generar un miedo genuino y una mayor ansiedad. Por contra, la sobreexposición al tema -especialmente a través de memes y parodias-, puede tener el efecto contrario: banalizar un concepto teológico, de tal manera que, para muchos, el «Rapto» deja de ser un evento sagrado para convertirse en un tropo más de la cultura de internet, despojándolo de su significado original. En última instancia, la plataforma otorga autoridad a creadores basándose en su número de seguidores y viralidad, ya no por su formación teológica. Esto puede llevar a la difusión de interpretaciones bíblicas o de profecías sin fundamento que ganan tracción simplemente porque son presentadas de manera convincente, emergiendo de este modo la figura de profetas digitales. Para los creadores más exitosos, un alto número de visualizaciones y seguidores se traduce en oportunidades económicas a través del fondo para creadores de TikTok, patrocinios o la venta de merchandising, de modo que de forma indirecta, se crea un sistema que incentiva la producción de contenido apocalíptico.