Recientemente, ha sido publicado un trabajo en el Journal of the History of the Behavioral Sciences que es una crítica demoledora a uno de los estudios de caso más famosos e influyentes de la psicología social del siglo XX, el libro When Prophecy Fails (1956) de Leon Festinger, Henry Riecken y Stanley Schachter. Para aquellos que no hubieren leído el texto, empieza planteando una paradoja histórica: a menudo, cuando a los grupos mesiánicos o milenaristas se les demuestra que sus profecías son falsas, su fe no disminuye. Al contrario, su fe parece volverse más intensa y su proselitismo aumenta. Festinger propuso que esto ocurre para reducir la disonancia cognitiva, es decir, el dolor mental de tener dos ideas contradictorias (p.ej., «soy inteligente/devoto» vs. «he perdido todo por una mentira»). Para que este fenómeno ocurra, los psicólogos establecieron cinco condiciones necesarias: debe existir una creencia profunda y con consecuencias para la conducta; la persona debe haber llevado a cabo acciones difíciles de deshacer (vender casas, dejar trabajos) en nombre de tal creencia; la profecía debe ser específica y susceptible de ser desmentida inequívocamente (una fecha concreta); debe producirse una refutación innegable (la fecha pasa y no sucede nada); y el creyente debe tener apoyo social (estar en grupo). De este modo, establecieron la hipótesis que si el devoto está solo, perderá la fe, mientras que si está en contexto de grupo, se reforzarán mutuamente.
Los autores se enteraron por la prensa de un grupo sectario («The Seekers») en EE.UU. que predecía el fin del mundo. Se introdujeron en el grupo como observadores participantes, fingiendo interés en el grupo. La líder era un ama de casa que practicaba la escritura automática y que afirmaba recibir mensajes de «Los Guardianes» del planeta Clarion. Esta mujer predijo que un gran diluvio destruiría gran parte de Estados Unidos el 21 de diciembre de 1954; en este contexto, la gurú sostuvo que los verdaderos creyentes serían rescatados por OVNIS poco antes del vaticinado cataclismo. Los investigadores se introdujeron en el grupo con la finalidad de probar tales hipótesis, observando que los miembros del grupo mostraron un alto nivel de compromiso y que algunos renunciaron a sus empleos, otros donaron sus posesiones e incluso cortaron lazos con personas ajenas al grupo. El día de la fecha esperada, nada sucedió, entonces, se produjo un silencio tenso. De acuerdo con los investigadores, en aquellos momentos la disonancia cognitiva estaba en su punto álgido: habían sacrificado todo y la realidad les decía que habían sido unos ingenuos tragándose el mensaje de su gurú. Los investigadores describieron una atmósfera de desesperación visible. A las 4:45 AM, la gurú recibió un nuevo mensaje por escritura automática. Era la solución a la disonancia: «el pequeño grupo, sentado toda la noche, había irradiado tanta luz que Dios había decidido salvar al mundo de la destrucción». Por tanto, la profecía no había fallado: el grupo había tenido éxito. Su fe había evitado el Apocalipsis. Esta explicación permitió transformar el fracaso absoluto en una victoria moral.
Según el estudio de Festinger y colaboradores, el comportamiento del grupo cambió drásticamente después de recibir esta racionalización: antes eran reservados y después del «no-evento» llamaron a la prensa y a las agencias de noticias. Comenzaron a explicar su historia a todo el mundo. El grupo, argumentaron, necesitaba desesperadamente validación externa. Como la realidad física (el clima, los OVNIS) no apoyaba su creencia, necesitaban acudir a la realidad social. La idea era que «si más gente cree que lo que hicimos salvó al mundo, entonces debe ser verdad». Dicho de otro modo, el proselitismo se convirtió en el mecanismo para reducir la disonancia: convencer a otros era la única forma de convencerse a sí mismos de que no estaban locos o que no habían sido unos ilusos siguiendo el anuncio de su gurú. When Prophecy Fails argumenta que el hombre moderno no es un ser racional, sino un ser que tiende a racionalizar. Preferimos retorcer nuestra percepción de la realidad y buscar obsesivamente que otros piensen como nosotros, antes que admitir un error doloroso en el que hemos invertido mucho esfuerzo emocional y/o material.
Sin embargo, el estudio que acaba de ser publicado al que me refería al inicio de este artículo, basándose en material de archivo recién revelado, sostiene que las afirmaciones centrales del libro de Festinger son completamente falsas y que los autores sabían que eran falsas. El comportamiento del grupo no respaldó la teoría de la disonancia cognitiva, tal como se presentó: la explicación fue manipulada por los investigadores. Los autores de este trabajo desmontan la narrativa oficial en varios puntos críticos:
En primer lugar, en cuanto al falso aumento de la actividad proselitista del grupo: la versión oficial de 1956 sostuvo que el grupo era reservado antes del fallo de la profecía, pero después del no-evento (cuando no llegaron los OVNIS), se volvieron evangelizadores agresivos para buscar validación social. La realidad es que los documentos recientemente analizados, muestran que el grupo ya hacía proselitismo activamente antes de que fallara la profecía. Inmediatamente después del fallo, la líder se retractó, el grupo dejó de buscar nuevos miembros y se disolvió rápidamente. Dicho de otro modo: no hubo un redoble de esfuerzos en la creencia.
En segundo lugar, el trabajo cuestiona la imparcialidad de los investigadores: revela violaciones éticas graves que contaminaron el estudio. Los investigadores no fueron simples observadores pasivos, sino que interfirieron activamente en el grupo para generar los resultados que buscaban (p.ej., los investigadores inventaron “mensajes psíquicos” para dirigir al grupo, uno de los coautores se hizo pasar por una autoridad espiritual/extraterrestre ante el grupo y más tarde admitió haber precipitado los eventos del estudio y los investigadores llegaron a interferir en una investigación de bienestar infantil relacionada con los miembros del grupo).
Finalmente, y contrariamente a la idea de que el grupo se volvió más cohesivo en sus creencias y adhesión, resulta que la mayoría de sus devotos abandonaron sus creencias poco después de que la profecía no se cumpliera. Es decir, que la idea de que la fe persiste y se fortalece ante la evidencia contraria, no ocurrió en este caso fundacional.
Más allá del libro, los autores rastrearon también el destino real de sus protagonistas. En el caso de la gurú, lejos de fortalecer su fe en esa profecía específica, se retractó. Sin embargo, no dejó el mundo esotérico; años después se reinventó como «Sister Thedra» y continuó en círculos de la New Age, pero la narrativa de que el grupo original se mantuvo unido por la disonancia, es falsa. A la par, Festinger y sus colegas sabían que estaban mintiendo. Los autores del reciente estudio encontraron discrepancias entre las notas originales y lo publicado. Incluso Festinger, en su libro posterior A Theory of Cognitive Dissonance (1957), alteró la cuenta de los hechos respecto a When Prophecy Fails, lo que demuestra una manipulación consciente de los datos para salvar la teoría.
When Prophecy Fails es el estudio más famoso porque intentó probar la teoría de la disonancia cognitiva en el «mundo real» (fuera del laboratorio). Durante décadas, los libros de texto han dicho «sabemos que la disonancia cognitiva es real y poderosa porque, miren a este culto de 1954: ¡incluso cuando su profecía falló, creyeron más fuerte!». Por tanto, este estudio no es una anécdota; es un «estudio fundacional». Se enseña en casi todas las facultades de psicología del mundo. Descubrir que los datos fueron manipulados y que los investigadores causaron los comportamientos que decían observar (al hacerse pasar por alienígenas y psíquicos) invalida uno de los ejemplos empíricos más famosos de la historia de la ciencia social. El experimento no probó la disonancia cognitiva en un entorno natural; fue un teatro orquestado donde los directores (los psicólogos) actuaron como actores secretos para forzar un final que luego sostuvieron como ciencia.
No cabe duda de que teoría de la disonancia cognitiva -la idea de que sentimos incomodidad al tener dos creencias contradictorias y tratamos de resolverla-, ha sido probada en miles de experimentos de laboratorio controlados desde los años 50 (por ejemplo, a través del paradigma de la complacencia forzada o experimentos relativos a la toma de decisiones). Este reciente estudio no invalida esos experimentos de laboratorio posteriores. La disonancia cognitiva como mecanismo psicológico, probablemente existe. No destruye la teoría psicológica en sí misma, pero sí demuele su historia de origen y su aplicación específica a las sectas. A la luz de este reciente estudio, se elimina la prueba empírica principal de campo. La teoría se queda sin su ejemplo histórico más icónico.
Lo que este estudio realmente pone en duda es la idea de que las creencias religiosas se fortalecen frente a la evidencia en contra. La psicología social ha asumido durante 70 años que, si le muestras a un fanático que está equivocado, se volverá más fanático (debido a la disonancia). Este estudio viene a demostrar que, en el caso original, eso no pasó. La gente simplemente abandonó la creencia. Esto sugiere que la disonancia cognitiva podría no ser tan poderosa o universal para mantener creencias irracionales como pensábamos.
A veces, cuando una profecía falla, la gente simplemente acepta que falló y abandona.





